Con el tiempo y el uso tu lavadora puede presentar acumulación de suciedad, lo que a la larga se traduce en malos olores y bajo rendimiento de lavado. ¿Te gustaría hacerle una mantención completa tú mismo? Aquí te enseñamos cómo lograrlo en pocos pasos con todo el apoyo del Hágalo Usted Mismo. ¡Vamos!
Antes de comenzar, asegúrate de desconectar el agua y la energía eléctrica, y de sacar el tubo del desagüe.
Coloca la lavadora en el lugar que te resulte más cómodo para trabajar: puede ser en el piso, un mesón, etc.
Siempre pon un plástico debajo para proteger la superficie.
Vas a empezar la limpieza por el tambor. El mal olor que a veces sientes puede venir de la acumulación de restos de detergente, suavizante y humedad.
Muchas lavadoras tienen incluido un sistema de lavado de tambor. Si ese no es tu caso, esta es la solución: aplica 2 tazas de vinagre blanco en el dispensador de detergente y media taza de bicarbonato directamente dentro del tambor.
Luego selecciona el ciclo de lavado de mayor temperatura y tiempo. Esto ayudará a descomponer las grasas y a neutralizar los olores.
Una vez que lavaste ambas cosas, déjalas secar antes de volver a instalar.
PASO 3: LIMPIA EL FILTRO DE DRENAJE
El tercer punto crítico en una lavadora es el filtro de drenaje.
Primero debes saber dónde está ubicado. Generalmente está en la parte frontal, en la esquina inferior, que puede ser la izquierda o la derecha.
Para limpiarlo pon un paño y una bandeja cerca, porque va a salir agua.
Libera la manguera y desenrosca el tapón para que el agua residual del filtro escurra.
Después retira el filtro y limpia toda la suciedad que tiene acumulada con una escobilla y agua.
En el filtro generalmente se acumula pelo y pelusa, pero también se acumulan monedas chicas, botones, etc.
Inspecciona visualmente el espacio donde va el filtro para asegurarte de que no haya quedado nada bloqueando la bomba. Finalmente vuelve a atornillarlo.
PASO 4: LIMPIA LA GOMA Y SELLOS
A continuación, seguirás con las gomas y sellos que rodean la puerta de la lavadora. Aquí se acumula humedad y pelusas, especialmente en los modelos de carga frontal.
Para limpiar abre la puerta y dobla suavemente la goma hacia atrás.
Si no tienes el producto, puedes usar una mezcla de agua y vinagre.
Limpia también el interior de la puerta y las uniones.
Asegúrate de secar bien y cuando termines deja la puerta abierta para que se vaya cualquier rastro de humedad.
PASO 5: LIMPIA LAS MANGUERAS DE AGUA
Por último, es importante que revises la parte de atrás de la lavadora, especialmente las mangueras de entrada y de salida de agua.
Estas se pueden agrietar, romper o aplastar, afectando la presión y el flujo del agua.
Entonces, si ese es el caso, tendrás que cambiarlas.
Además, si vives en una zona de agua dura, la acumulación de sarro puede ser tu mayor enemigo.
Si hay presencia de sarro en la manguera, sumerge la parte afectada en un líquido removedor de sal o un descalcificador, y deja actuar el tiempo indicado por el fabricante.
Una vez terminado el mantenimiento, haz una revisión final. Conecta la lavadora nuevamente y haz un ciclo corto de lavado sin ropa. ¡Mantención terminada!
¡Qué fácil es hacerle un buen mantenimiento a tu lavadora! Con estos sencillos pasos estarás cuidándola mucho mejor, para que así dure mucho más tiempo funcionando correctamente. ¡Hasta la próxima!
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